¿Te ha pasado alguna vez que estás conociendo a alguien (o estás en una relación) y, aunque esta persona esté teniendo conductas que no son deseables para ti dentro de vuestra relación, estás totalmente enganchado/a? ¿Qué hay un punto en el que “estáis muy bien” porque recibes un bombardeo de atención, pero al momento recibes indiferencia por su parte?
Pues querido/a, esto tiene nombre, y se trata del reforzamiento intermitente. Vamos a empezar por definir qué es el refuerzo y de qué se trata la intermitencia. El refuerzo es una técnica psicológica que consiste en premiar la realización de una conducta para que aumente la probabilidad de que esta se repita. Por otro lado, la intermitencia tiene que ver con las veces en que se premia la conducta, la cual será premiada unas veces sí y otras veces no. Por tanto, el reforzamiento intermitente se define como aquel tipo de reforzamiento que solo premia la conducta de una persona algunas veces. Entonces podríamos incluso describirlo como un “tira y afloja” dentro de las relaciones. Es como el mecanismo de las máquinas tragaperras, la incertidumbre de cuándo obtendré otro premio es lo que nos mantiene jugando.
Tras conocer todo esto quizás pienses “debería alejarme si recibo este trato”, pero lo que realmente pasa es que aumenta esa atracción e intentamos hacer todo lo posible por volver a recuperar su atención. Esto explicaría porqué nos enganchamos a una relación tóxica o porqué nos suelen atraer los “chicos malos”.
En conclusión, lo que tiene de peligroso el reforzamiento intermitente es que engancha. Nos quedamos esperando cuándo va a ser la siguiente vez que me de un poquito más, que me haga sentir especial y/o querido/a. Nos quedamos esperando al reforzador.